fbpx

Miren Hernández: Mi experiencia con la muerte y el duelo

 

Cuando comenzamos a pensar en esta jornada sobre la muerte, y todo lo que ello abarcaba, me vinieron a la cabeza muchos recuerdos.

Hacía tiempo que me había ocurrido esta experiencia y quedaba ya en una parte de mi mente, a la que recurro pocas veces.

No es un sitio que me asuste. Y menos ahora, en la época de mi vida en la que me encuentro. Pero es verdad que hacía tiempo que no entraba a indagar sobre lo que había hecho con toda esa vivencia.

Tenía 12 años y me sentía mayor. Era la mayor de dos hermanos. Me sentía responsable. Debía cuidar de quien venía por detrás. Mi hermano de 8 años.

Mi padre tenía 35 años y sufría de un tumor cerebral.

Fue una temporada en la que toda la familia y amigos cercanos se encargaban de nuestro cuidado, mientras mi padre y mi madre recorrían médicos para ver qué tratamiento sería el adecuado.

Pasaron meses. Sabíamos cuál iba a ser el final de la historia, aunque en la familia no se hablara de la muerte de forma abierta.

Mi padre decidió morir en casa, ser cuidado por familiares y amigos. Despedirse de cada uno de ellos hablando de lo que les quedaba pendiente.

Una persona se preocupaba especialmente de que todo estuviera cuidado. Ella era Marije Goikoetxea (participa en la jornada como profesora de la Universidad de Deusto). Hizo el acompañamiento del proceso de final de vida de mi padre y nos acompañó también a mi madre, a mi hermano y a mí.

Recuerdo pedirle a mí ama que el día del funeral fuera Marije quien se quedara conmigo en casa, mi hermano en ese momento pasaba unos días de vacaciones con unos amigos.

También recuerdo el día que venía de un campamento de inglés, cuando me baje del autobús y me esperaba una de mis tías, izeko Ana. Solo viendo su cara, ya sabía qué había pasado. Pero decidí hacer como si no me hubiera enterado.

Llegamos a casa de mi otra tía y allí me esperaba mi madre para decirme que mi padre había muerto, no me pilló de sorpresa pues era algo que sabía. Decidí ir a despedirme de él.

Cuando llegué a mi casa el vestía la camisa y el pantalón que más le gustaban. Una camisa de cuadros de “leñador” de unos colores muy alegres. Tenía los ojos cerrados y la cabeza rapada, con aquella cicatriz que había lucido desde la operación. Para mí, era el padre más guapo del mundo. Estaba tumbado en la cama, me puse junto a él y lo abracé. Fue lo mejor que pude hacer para despedirme de él.

Aquel día empezaba una nueva época para mi familia.

Hoy echo la mirada atrás.

Después de hacer mucho trabajo personal, y teniendo en cuenta que todavía me sigue quedando trabajo, debo decir que tal y como han sucedido las cosas, me han ayudado a estar hoy donde estoy.

Probablemente si me hubieran dado a elegir, no lo hubiera querido así. Pero también doy gracias a que, por ser así, he vivido cosas que de otra manera no hubieran sido posibles.

Mi padre eligió dejar el tratamiento hospitalario porque prefería probar otro tipo de medicinas.

Mi padre eligió morir en casa. Mi padre eligió estar acompañado de amigos y familia.

No voy a entrar a valorar si está bien o no, pero sí puedo decir que al menos quiso decidir y elegir cómo quería vivir su proceso de final de vida. Lo hizo poniendo consciencia, a pesar de que hubo gente que no compartía lo elegido.

 

Esto es lo que queríamos acercar con CONTINUM.

Para poder hablar sobre cómo le gustaría morir a cada persona.

Que vivamos sabiendo que nos vamos a morir y que si tomamos decisiones mientras estamos conscientes, podemos facilitar el trabajo a las personas que se encuentran a nuestro lado.

A través de esta jornada, ponemos a disposición herramientas y claves, para poder afrontar estos procesos con consciencia. Con participación de personas que trabajan cada día con estas situaciones y desde su experiencia nos acercan conceptos amables sobre el proceso de final de vida, la muerte y el duelo.

 

La jornada está configurada de la siguiente manera:

En la primera ponencia, Rebeca Madrazo habla sobre las creencias culturales del nacimiento, la vida y la muerte.

Posteriormente, Marije Goikoetxea, docente de la Universidad de Deusto, describe cómo es un buen acompañamiento en procesos de final de vida.

Y el médico Alberto Meléndez, Presidente de la Sociedad de cuidados paliativos de Euskadi “Arinduz”, explica los aspectos fundamentales de los cuidados paliativos.

En el ámbito de las primeras etapas, Eider Otxoa, experta en acompañamiento a familias que han sufrido una muerte perinatal, muestra fórmulas de ayuda desde su experiencia.

Jesús Sánchez, Director de la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital de Cruces, destaca la importancia de conversar con la infancia y adolescencia de su propia muerte y de los demás.

Desde la misma unidad, la psicóloga Leire Collazos, presenta el trabajo psicológico que realizan sobre la muerte y fases con niños en proceso de final de vida.

También se dará importancia a la despedida. Desde la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios, su Director Julio Gómez, expone las claves para realizar una buena despedida antes de morir.

Patxi Izagirre, psicólogo y profesor de la UPV/EHU, con más de 20 años acompañando procesos, comparte cómo podemos vivir después de la despedida.

Naomi Hasson, enfermera especialista en cuidados paliativos de la Fundación Doble Sonrisa, en la iniciativa Getxo Zurekin y el Movimiento de las Ciudades Compasivas, traslada la importancia de empoderar a la comunidad en procesos de cuidados al final de vida y duelo.

Y Jon García Ormaza, psiquiatra de Osakidetza que ha realizado un estudio sobre el suicidio, incide en la importancia que puede tener la comunidad en estos casos.

Y por último, se dedica un espacio a lo que dejamos y queda tras la muerte.

Víctor Landa, médico de familia en Osakidetza, trabaja con casos prácticos para hacer un documento con las últimas voluntades.

Belen Molina, médico de familia, cuenta la experiencia con narraciones sobre procesos de morimiento y duelo.

Ana Rhodes, Directora del Centro de Transformación del Conflicto Humano, nos da una visión de transformación sobre la muerte como aliada de la vida.

Y para finalizar, Jose Mari Sarasola tratará la muerte desde una visión más espiritual.

 

Todo un recorrido que tarde o temprano debemos abordar si queremos vivir con intensidad la vida que nos ha tocado vivir.

Este escrito es parte de la entrevista que Ana Rial, hazdeluz, me hace en Facebook para completar la jornada que desde Ariwake habíamos organizado.

 

Porque otra forma de vivir es posible

 

 

 

Si te ha gustado puedes compartirlo para inspirar a las personas que tienes en tu corazón y en tu mente.

Share on facebook
Facebook
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on pocket
Pocket

Últimas publicaciones en vida despierta de ariwake

X